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	<title>Isaac Asimov</title>
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	<description>Un repaso a su obra y su vida</description>
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		<title>Epílogo</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Oct 2011 17:34:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodolfo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Epílogo]]></category>
		<category><![CDATA[La ciencia ficción de Asimov]]></category>

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		<description><![CDATA[Empecé con este repaso a la obra de ciencia ficción de Asimov hace casi cuatro años. Evidentemente, he escrito unas cuantas cosas más en este tiempo, como varias novelas y un puñado de artículos y relatos. Nunca antes había escrito &#8230; <a href="http://asimov.escritoenelagua.com/2011/10/24/epilogo/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Empecé con este repaso a la obra de ciencia ficción de Asimov hace casi cuatro años. Evidentemente, he escrito unas cuantas cosas más en este tiempo, como varias novelas y un puñado de artículos y relatos.</p>
<p>Nunca antes había escrito por entregas y la forma en que se desarrolló esta biografía literaria de Isaac Asimov ha sido algo muy parecido a crear un folletín. El plantearme escribir un capítulo semanal (algo que no siempre hice, es cierto) y tenerlo listo para su publicación <em>online</em> todos los lunes, fue una forma pintoresca de trabajar y, en muchos aspectos, estimulante.</p>
<p>Ahora se ha terminado. Con estas palabras llego al final del repaso a la obra de ciencia ficción de Isaac Asimov, recorrida de forma cronológica y hablando de los acontecimientos de su vida cuando me parecía que venía cuento hacerlo.</p>
<p>Una forma de pagar una deuda, podríamos decir.</p>
<p>Como comentaba en el prólogo, fue el primer autor de ciencia ficción que leí, el primero que atrapó mi imaginación infantil y me llevó, por usar una frase hecha, «donde nadie había llegado anteriormente».</p>
<p>El escritor que soy hoy, para bien o para mal, se lo debo a muchas personas y Asimov fue una de las primeras.</p>
<p>Y, más importante, la persona que soy (escéptica, racionalista, autocrítica… o al menos ésa es la imagen que tengo de mí mismo, lo cual no tiene por qué coincidir necesariamente con la realidad) se lo debo a unas pocas y Asimov fue también una de las primeras y más influyentes.</p>
<p>Este blog ha sido, como comentaba antes, una forma de pagar esa deuda, de rendirle un homenaje y de intentar presentar con cierta perspectiva lo que significó su figura en el campo de la ciencia ficción. También ha sido una forma de comprenderle mejor: releer todas sus novelas y relatos de CF, reflexionar sobre ellos, volver a saborearlos para comentarlos en estas páginas, me ha hecho comprender mejor su forma de narrar y de encarar la literatura.</p>
<p>Pero, en realidad, las deudas nunca se pagan. Sospecho que éstas no serán las últimas páginas que escriba sobre Isaac Asimov. Ahí queda su obra policiaca, sin ir más lejos, que daría ella sola para otro libro.</p>
<p>¿Me atreveré? ¿Me pondré a ello?</p>
<p>Quien sabe. Si es así, amable lector, serás el primero en enterarte, sin duda.</p>
<div align=right><strong><span style="font-variant: small-caps;font-size: 13px; color: FFFFFF">&copy; 2011, Rodolfo Martínez</strong></span></div>]]></content:encoded>
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		<title>Telón</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Oct 2011 09:47:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodolfo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[55. Telón]]></category>
		<category><![CDATA[La ciencia ficción de Asimov]]></category>
		<category><![CDATA[VII. La vuelta a casa]]></category>

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		<description><![CDATA[Isaac Asimov murió el 6 de abril de 1992. A lo largo de su vida escribió cientos de libros. No consiguió llegar a los quinientos, objetivo que una vez se planteó, pero no quedó lejos de ellos. Y es posible &#8230; <a href="http://asimov.escritoenelagua.com/2011/10/19/telon/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Isaac Asimov murió el 6 de abril de 1992. A lo largo de su vida escribió cientos de libros. No consiguió llegar a los quinientos, objetivo que una vez se planteó, pero no quedó lejos de ellos. Y es posible que, a medida que se acumulan los volúmenes póstumos con su firma, acabe consiguiéndolo.</p>
<p>Su obra de ciencia ficción, en términos de pura cantidad, fue una gota en el océano de sus obras completas. En términos de importancia personal, sin embargo, fue lo que siempre lo definió como creador. Incluso en los momentos en los que había dejado el género casi por completo, seguía definiéndose, antes que como cualquier otra cosa, como escritor de ciencia ficción.</p>
<p>Amaba escribir. A veces hasta límites obsesivos.</p>
<p>Era profundamente racionalista y hondamente escéptico. En muchos sentidos (en su visión humanista del mundo, en el modo en que el pensamiento racional dominó siempre casi todas sus actitudes, en la cantidad de disciplinas que llegó a conocer, manejar con soltura y en algunos casos, dominar) fue quizá el último Renacentista.</p>
<p>Para la historia de la ciencia ficción fue una figura importante en su etapa clásica, a la que le dio varias novelas memorables y un puñado de relatos cortos soberbios. Sus últimas obras no nos dejan tan buen recuerdo como las de los años cincuenta, es cierto, y a veces nos preguntamos si no habría sido mejor que no las hubiera escrito.</p>
<p>Sin embargo, ¿por qué no? Los lectores querían leerlas, los editores querían publicarlas y él quería escribirlas.</p>
<p>Los resultados que alcanzó con ellas, en su mayoría discretos y a veces mediocres, no empañan su narrativa anterior, ni sus logros en un género literario que, le pese a quien le pese, es la principal seña de identidad literaria del siglo XX.</p>
<p>Porque, más allá de sus virtudes y sus carencias literarias, la ciencia ficción es el género que mejor ha sabido comprender su propio tiempo y su propia sociedad (aunque para ello haya tenido que irse a otros tiempos y a otros mundos, o tal vez precisamente por ello) y que sido capaz de diseccionarlo con una agudeza a veces implacable, sin por ello perder el sentido de la maravilla que siempre ha sido una de su principales características.</p>
<p>No toda la narrativa asimoviana de ciencia ficción es buena o memorable. Pero eso no empaña sus logros y sus méritos, no cuando una buena parte de ella no es precisamente desdeñable, y un puñado de sus creaciones están entre lo mejor que ha dado el género. No era el mejor escritor de su campo ni de su época, algo que, por otra parte, siempre tuvo claro. Pero supo combinar una prosa sencilla y directa con tramas inteligentes e historias a menudo fascinantes. Y, sobre todo, era un escritor honrado, sincero, que siempre intentó jugar limpio con el lector y que procuraba dar lo mejor que tenía en lo que escribía. No siempre lo consiguió, pero cuando lo hizo logró algunas de las mejores páginas de la ciencia ficción del siglo pasado.</p>
<p>Ahí queda eso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div align=right><strong><span style="font-variant: small-caps;font-size: 13px; color: FFFFFF">&copy; 2011, Rodolfo Martínez</strong></span></div>]]></content:encoded>
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		<title>Hacia la Fundación</title>
		<link>http://asimov.escritoenelagua.com/2011/10/10/hacia-la-fundacion/</link>
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		<pubDate>Mon, 10 Oct 2011 09:44:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodolfo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[54. Hacia la Fundación]]></category>
		<category><![CDATA[La ciencia ficción de Asimov]]></category>
		<category><![CDATA[VII. La vuelta a casa]]></category>

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		<description><![CDATA[En el anterior libro de la saga, Asimov ha dejado a Seldon justo al borde de conseguir algo real y palpable con la psicohistoria. En la siguiente novela mostrará cómo, poco a poco, lo que al principio no pasa de &#8230; <a href="http://asimov.escritoenelagua.com/2011/10/10/hacia-la-fundacion/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el anterior libro de la saga, Asimov ha dejado a Seldon justo al borde de conseguir algo real y palpable con la psicohistoria. En la siguiente novela mostrará cómo, poco a poco, lo que al principio no pasa de un proyecto científico acaba convirtiéndose en un ambicioso plan para salvar del caos a la Galaxia.</p>
<p>Pero… ¿tiene que ser una novela?</p>
<p>¿Por qué no volver, se dice, a la fórmula original que utilizó para las primeras historias de la Fundación, por qué no escribir, en un lugar de una única novela larga, una serie de novelas cortas o relatos de mediana extensión que, juntos y entrelazados, acaben por componer un libro?</p>
<p>Y ése es el plan con el que inicia lo que será <em>Hacia la Fundación</em>. Su idea original es que el proyecto quede compuesto de cinco historias que vayan mostrando, cada una, una etapa distinta en el desarrollo de la psicohistoria y el nacimiento de la Fundación. Sin embargo, las fuerzas le alcanzarán para rematar sólo cuatro de ellas.</p>
<p>Cuando se publique en forma de libro, se añadirá una más, a modo de epílogo, donde se nos muestra un Hari Seldon justo al borde de la muerte con las ecuaciones psicohistóricas desplegándose ante él mientras su último pensamiento va para su esposa Noys.</p>
<p>Esa secuencia, que Asimov nunca llegó a escribir, es añadida por Robert Silverberg siguiendo las instrucciones de su amigo, quien le había descrito como había imaginado el final de Seldon.</p>
<p>Sin duda, el abandono de la novela larga a favor de las novelas cortas entrelazadas hace que el resultado sea más satisfactorio. Por un lado, Asimov puede relajarse un poco, centrar sus esfuerzos en cada historia individual y descansar antes de emprender la siguiente. Por el otro, es evidente que se siente mucho más cómodo en ese formato de narración que en el tipo de novela (excesivamente larga e inflada) que había estado cultivando los últimos años.</p>
<p><em>Hacia la Fundación</em> no es, desde luego, lo mejor que ha escrito Asimov, pero sí que resulta bastante más satisfactorio que sus anteriores trabajos, aunque sólo sea porque al ganar en concisión pierde buena parte de la morosidad y los problemas de ritmo que lo habían aquejado en obras anteriores.</p>
<p>Es cierto que, en cierta medida, traiciona las premisas de la serie: por las historias originales sabíamos que Seldon había sido un oscuro matemático casi desconocido para el gran público, algo que aquí no se sostiene desde el momento en que se convierte en Primer Ministro.</p>
<p>Por otro lado, la trama de cada historia resulta, en general, bastante previsible. La primera, de hecho, es casi un <em>remake</em> de «Evidencia», el relato donde alguien acusaba a un político humano de ser un robot, y la solución que se acaba aportando es también muy similar: el supuesto robot termina haciendo algo que, en teoría, sólo podría hacer un ser humano. La siguiente historia basa buena parte de su trama en un juego de palabras que, además de intraducible, resulta bastante traído por los pelos en el original. En cuanto a las otras dos, la intriga que las vertebra es escasa y, con poco esfuerzo, cualquier lector medianamente inteligente ve venir la solución.</p>
<p>Pese a eso, el libro resulta interesante porque, en cierto modo, es una suerte de autobiografía camuflada del propio Asimov, o al menos una metáfora de sus relaciones familiares. Así, Hari Seldon sería él mismo; <del>Noys</del> Dors, su esposa Janet. Y Wanda Seldon, su hija Robyn. Así, lo que importa no es tanto la trama construida o las distintas peripecias de cada relato, sino el estudio de personajes y de relaciones familiares que Asimov va trazando en ellos.</p>
<p>Por otro lado, y mientras una novela corta sucede a la otra, es fácil ver cómo Asimov va presintiendo la muerte cada vez más cercana. A medida que el libro se acerca al final, hay una sensación de pérdida, casi de despedida, que se va haciendo cada vez mayor. Es fácil extrapolar lo que experimentaba y pensaba Asimov a partir de los sentimientos de Seldon, de la lenta decrepitud de su forma física, del modo en que el mundo parece irse apagando a su alrededor.</p>
<p>Es un libro extraño. Como hemos dicho la peripecia resulta, en general, bastante previsible, aunque no del todo carente de interés. Y, sobre todo, las relaciones entre los personajes funcionan y el carácter de «despedida del mundo» que tienen buena parte de sus páginas terminan convirtiéndolo en una lectura agridulce.</p>
<p>Asimov siempre se vio a sí mismo muriendo con las botas puestas, al pie de la máquina de escribir y tecleando hasta el último minuto. No fue así, llegó un momento en que su deteriorado estado de salud le impidió seguir escribiendo.</p>
<p>Sin embargo, cuando leemos <em>Hacia la Fundación</em>, tenemos la sensación de que sí, de que hasta el último momento de su vida estuvo al pie del cañón y que, con la última palabra tecleada de su último libro, exhaló también su último aliento.</p>
<div align=right><strong><span style="font-variant: small-caps;font-size: 13px; color: FFFFFF">&copy; 2011, Rodolfo Martínez</strong></span></div>]]></content:encoded>
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		<title>Varios refritos</title>
		<link>http://asimov.escritoenelagua.com/2011/10/04/varios-refritos/</link>
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		<pubDate>Tue, 04 Oct 2011 11:34:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodolfo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[53. Varios refritos]]></category>
		<category><![CDATA[La ciencia ficción de Asimov]]></category>
		<category><![CDATA[VII. La vuelta a casa]]></category>

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		<description><![CDATA[Asimov no tarda en notar que no puede mantener el ritmo de publicar una novela al año que sus editores le demandan. De hecho, escribir ficción está empezando a convertirse en algo cada vez más agotador y laborioso y, con &#8230; <a href="http://asimov.escritoenelagua.com/2011/10/04/varios-refritos/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Asimov no tarda en notar que no puede mantener el ritmo de publicar una novela al año que sus editores le demandan. De hecho, escribir ficción está empezando a convertirse en algo cada vez más agotador y laborioso y, con su salud deteriorándose poco a poco, le cuesta mantener el ritmo.</p>
<p>La solución llega de manos de una especie de colaboración. Su amigo Robert Silverberg accede a tomar tres de los cuentos más famosos de Asimov y convertirlos en novelas. De ese modo, Asimov no tendrá que trabajar (su trabajo ya lo hizo con los relatos originales) y podrá darles a Doubleday lo que éstos quieren: nuevas de ciencia ficción con su firma, aunque en este caso sea compartida.</p>
<p>Las novelas serán tres, como hemos dicho, y se irán publicando escalonadamente en los siguientes años. Sólo dos de ellas lo hacen en vida del autor. La tercera, al igual que <em>Hacia la Fundación</em>, su último libro, lo harán póstumamente.</p>
<p>No se corre riesgo alguno con los relatos elegidos. Son, sin duda, tres de los cuentos de Asimov más famosos y mejor considerados por el público: «Anochecer», «El niño feo» y «El hombre del bicentenario».</p>
<p>Silverberg es un escritor hábil y con oficio (y con un dominio de las herramientas narrativas bastante superior al de Asimov), así que los resultados que obtiene a partir del material asimoviano no son malos. Cuando se limita a ampliar lo narrado por Asimov, a darle más detalle y profundidad a las situaciones, cumple sobradamente su propósito de darle más volumen a lo narrado y construir una historia más sólida. El problema es que con eso no es suficiente para engordar los relatos y convertirlos en novelas, al menos con los dos primeros, así que Silverberg se ve obligado a crear nuevas subtramas (en <em>El niño feo</em>, por ejemplo, nos cuenta que ha pasado con la tribu del niño neandertal o se embarca en narrar una intriga política contra la empresa que lo ha traído al presente) que, en realidad, aportan poco a lo narrado y vuelven el ritmo de las novelas un tanto moroso.</p>
<p>El resultado es agridulce. Supongo que para un lector que no conozca los relatos originales, no le parecerán malas novelas. Cuando la inevitable comparación surge, uno no puede por menos que echar en falta la concisión asimoviana y pensar que, con la ampliación a novela de las historias, se ha perdido algo por el camino.</p>
<p>Entretanto, eso le deja a Asimov las manos libres para centrarse en lo que, aunque aún no lo sabe, será su última  novela de ciencia ficción. Aunque no será exactamente una novela. Pero de eso hablaremos en el próximo capítulo.</p>
<div align=right><strong><span style="font-variant: small-caps;font-size: 13px; color: FFFFFF">&copy; 2011, Rodolfo Martínez</strong></span></div>]]></content:encoded>
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		<title>Pereza estival</title>
		<link>http://asimov.escritoenelagua.com/2011/09/12/pereza-estival/</link>
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		<pubDate>Mon, 12 Sep 2011 12:24:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodolfo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pausas]]></category>

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		<description><![CDATA[Como habréis visto, hace unos meses que esta web no se actualiza. Circunstancia achacable, en un principio, al verano. Y también a que, en los últimos meses, buena parte de mi tiempo libre ha estado dedicado a preparar, por un &#8230; <a href="http://asimov.escritoenelagua.com/2011/09/12/pereza-estival/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como habréis visto, hace unos meses que esta web no se actualiza.</p>
<p>Circunstancia achacable, en un principio, al verano. Y también a que, en los últimos meses, buena parte de mi tiempo libre ha estado dedicado a preparar, por un lado, la edición en ebook de <em>El adepto de la Reina</em> y, por el otro, la publicación en papel de <em>El Jardín de la Memoria</em>, su continuación.</p>
<p>Pero también, lo confieso, ha habido otro motivo.</p>
<p>Queda poco ya para llegar al final de este recorrido por la carrera de Asimov como autor de ciencia ficción. Fundamentalmente hablar de las novelas que Silverberg escribió a partir de algunos relatos de Asimov y de <em>Hacia la Fundación</em>, su última novela, publicada póstumamente.</p>
<p>Y sí, lo cierto es que la idea de estar tan cerca del final hace que me paralice un poco. Han sido casi tres años (si bien no de un modo ininterrumpido) dedicados a este repaso por el Asimov cienciaficcionero. Y supongo que no deseo que se acabe.</p>
<p>Sin embargo, uno debe acabar lo que empieza. Y, por otro lado, quizá esto sólo sea el principio. Tal vez, una vez repasada la ciencia ficción asimoviana, llegue el turno de hacer lo propio con su narrativa policial y de misterio. Ya veremos.</p>
<p>Entretanto, sí que os puedo decir que, una vez pasado este mes de setiembre, recuperaremos la actividad perdida.</p>
<div align=right><strong><span style="font-variant: small-caps;font-size: 13px; color: FFFFFF">&copy; 2011, Rodolfo Martínez</strong></span></div>]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>De los Robots a la Fundación: una cronología</title>
		<link>http://asimov.escritoenelagua.com/2011/06/27/de-los-robots-a-la-fundacion-una-cronologia/</link>
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		<pubDate>Mon, 27 Jun 2011 06:06:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodolfo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apéndices]]></category>
		<category><![CDATA[De los Robots a la Fundación: Cronología]]></category>

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		<description><![CDATA[1949: Joseph Schwartz, sastre retirado, pasea por el parque y, repentinamente, desaparece. Pebble in the Sky (Un Guijarro en el Cielo) &#160; 1982: Nace Susan Calvin. Lawrence Robertson desarrolla el primer cerebro positrónico. Nace U. S. Robots &#38; Mechanical Men. &#8230; <a href="http://asimov.escritoenelagua.com/2011/06/27/de-los-robots-a-la-fundacion-una-cronologia/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>1949:</p>
<p>Joseph Schwartz, sastre retirado, pasea por el parque y, repentinamente, desaparece.</p>
<ul>
<li><em>Pebble in the Sky (Un Guijarro en el Cielo)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>1982:</p>
<p>Nace Susan Calvin.</p>
<p>Lawrence Robertson desarrolla el primer cerebro positrónico. Nace <em>U. S. Robots &amp; Mechanical Men.</em></p>
<ul>
<li>Introducción a <em>I, Robot (Yo, Robot)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>1996:</p>
<p>Robbie es fabricado y vendido como robot niñera.</p>
<ul>
<li><em>Robbie (Robbie)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2002:</p>
<p>Se desarrolla el primer robot parlante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2003:</p>
<p>Susan Calvin se licencia en la Universidad de Columbia.</p>
<p>La exploración submarina y la lunar inician su punto álgido de desarrollo.</p>
<p>La escasez de alimentos se convierte en uno de los mayores problemas en la Tierra.</p>
<p>Para estas fechas la ignorancia informática es equiparada al analfabetismo.</p>
<ul>
<li>«Waterclap» («Tromba de Agua»)</li>
<li>«The Winnowing» («La Criba»)</li>
<li>«A Perfect Fit» («Encajar Perfectamente»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2004:</p>
<p>La familia Martin compra el robot al que llamará Andrew.</p>
<ul>
<li>«The Bicentennial Man» («El Hombre del Bicentenario»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2005:</p>
<p>Primera expedición a Mercurio, con fines de minería.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2007:</p>
<p>Para este año, la mayoría de los países han prohibido el uso de robots en la Tierra, salvo para fines científicos.</p>
<p>Los vehículos con cerebro positrónico reemplazan a la mayoría de los coches de control manual.</p>
<ul>
<li>«Sally» («Sally»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2008:</p>
<p>Susan Calvin se doctora en física y entra a trabajar para la <em>US Robots</em> como robopsicóloga.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2015:</p>
<p>Segunda expedición a Mercurio. Gregory Powell y Michael Donovan están al frente de ella.</p>
<p>Powell y Donovan son enviados a la Estación del Espacio.</p>
<p>Primeras colonias humanas fuera de la Tierra.</p>
<ul>
<li>«Runarround» («Círculo Vicioso»)</li>
<li>«Reason» («Razón»)</li>
<li>«A Boy&#8217;s Best Friend» («El Mejor Amigo de un Muchacho»)</li>
<li>«Robot AL-76 Goes Astray» («Robot AL-76 Extraviado»)</li>
<li>«First Law» («Primera Ley»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2016:</p>
<p>Powell y Donovan prueban un robot múltiple destinado a minería asteroidal. Gran desarrollo de ésta.</p>
<p>Desarrollo de las arcologías por todo el sistema solar.</p>
<ul>
<li>«Catch that Rabbit» («Atrápame esta Liebre»)</li>
<li>«Old-Fashioned» («Un Sistema Anticuado»)</li>
<li>«For the Birds» («Para los Pájaros»)</li>
<li>«Good Taste» («Buen Gusto»)</li>
<li>«To Tell at a Glance» («Decirlo de un vistazo»)</li>
</ul>
<p><em> </em></p>
<p>2021:</p>
<p>La <em>U.S. Robots</em> desarrolla accidentalmente un robot con propiedades telepáticas. El robot es destruido por Susan Calvin.</p>
<p>La <em>U.S. Robots</em> desarrolla un robot humaniforme.</p>
<ul>
<li>«Liar!» («¡Embustero!»)</li>
<li>«Satisfaction Guaranteed» («Satisfacción garantizada»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2025:</p>
<p>Andrew Martin se convierte en el primer (y único) robot legalmente libre.</p>
<ul>
<li>«The Bicentennial Man» («El Hombre del Bicentenario»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2029:</p>
<p>Problemas en la Hiper Base con un robot al que le falta parte de la Primera Ley. <em>U.S. Robots</em> desarrolla el hiper motor.</p>
<ul>
<li>«Little Lost Robot» («El Robot Perdido»)</li>
<li>«Risk» («Riesgo»)</li>
<li>«Escape!» («¡La Fuga!»)</li>
<li>«Lenny» («Lenny»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2032:</p>
<p>Stephen Byerley inicia su carrera política. Se sospecha de él que puede ser un robot haciéndose pasar por un ser humano.</p>
<p>La <em>U.S. Robots</em> alquila un robot a la universidad como corrector de pruebas de imprenta. El experimento fracasa a causa de los prejuicios humanos.</p>
<ul>
<li>«Evidence» («La Prueba»)</li>
<li>«Galley Slave» («Esclavo en Galeras»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2037:</p>
<p>Byerley es elegido Organizador Regional.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2040:</p>
<p>La <em>U.S. Robots</em> desarrolla un cerebro positrónico usando geometría fractal en su diseño. Gracias a eso se accede al subconsciente robótico y se descubre una compulsión inconsciente contra las dos primeras leyes.</p>
<ul>
<li>«Robot Dreams» («Sueños de robot»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2044:</p>
<p>Byerley se convierte en el Primer Organizador de la Federación Terráquea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2052:</p>
<p>Las Máquinas, ordenadores positrónicos utilizados como ayuda para el gobierno mundial se hacen con el control del mundo. Con el tiempo, sin embargo, la humanidad dejará de utilizarlas.</p>
<ul>
<li>«The Evitable Conflict» («El Conflicto Evitable»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2057: Susan Calvin se retira de <em>U.S. Robots</em>. Muere poco después, a la edad de 75 años.</p>
<ul>
<li>«Femenine Intuition» («Intuición Femenina»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2076:</p>
<p>Se sospecha que el Presidente de la Región Norteamericana (antes USA) puede haber sido asesinado y sustituido por un robot.</p>
<ul>
<li>«The Tercentenary Incident» («El Incidente del Tricentenario»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2095:</p>
<p>A medida que las leyes antirrobots se van recrudeciendo, la Tierra deja de utilizarlos. La colonización espacial, sin embargo, prosigue con su ayuda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2204:</p>
<p>Andrew Martin es declarado legalmente humano y muere.</p>
<p>El doctor Wendell Urth, extraterrólogo, ayuda a la policía a resolver algunos casos.</p>
<ul>
<li>«The Bicentennial Man» («El Hombre del Bicentenario»)</li>
<li>«The Singing Bell» («La Campana Armoniosa»)</li>
<li>«The Talking Stone» («La Piedra Viviente»)</li>
<li>«The Dying Night» («Cuando Muere la Noche»)</li>
<li>«The Dust of Death» («Polvo Mortal»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2208:</p>
<p>Se funda en un planeta del sistema Tau Ceti la primera colonia humana: Aurora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2200-2300:</p>
<p>A medida que los terrestres van dejando de utilizar robots, van siendo sobrepasados tecnológicamente por las propias colonias que ellos han ido diseminando por la Galaxia.</p>
<p>La población terrestre aumenta cada vez más.</p>
<ul>
<li>«Starlight» («Luz Estelar»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2300-2400:</p>
<p>Sigue la colonización galáctica. La Tierra ya no envía naves: los nuevos mundos son colonizados por los colonos de otros planetas.</p>
<p>El problema de la superpoblación sigue en aumento en la Tierra. Los robots prácticamente no se usan, salvo en el campo para tareas agrícolas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2500-3000:</p>
<p>Lentamente, las distintas ciudades terrestres se van uniendo en grandes megalópolis, las llamadas Cuevas de Acero, protegidas del exterior, en las que siempre es de día y cientos de millones se hacinan. Se va desarrollando una sociedad agorafóbica.</p>
<p>Las colonias espaciales prestan sus recursos al planeta madre, a costa de sangrarle, y cada vez se sienten más despegadas de él y sienten desprecio hacia sus habitantes.</p>
<p>En los mundos espaciales, con un férreo control de natalidad, la ciencia de la geriatría alarga la vida hasta varias decenas de décadas. La mayor parte de los virus y microorganismos malignos son erradicados.</p>
<ul>
<li>«Mother Earth» («Madre Tierra»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>3017:</p>
<p>Guerra entre los mundos espaciales y la Tierra. Los mundos espaciales someten al planeta madre a una especie de vasallaje. Lo consideran un mundo atrasado, primitivo, con una población subhumana de cortas vidas. Imponen el uso paulatino de algunos robots en las ciudades terrestres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>3195:</p>
<p>Algaradas durante la fundación de Espacioburgo, en las afueras de la megalópolis de Nueva York. El gobierno terrestre claudica y Espacioburgo es firmemente asentada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>3220:</p>
<p>Asesinato de un espacial en Espacioburgo. El policía terrestre Elijah Baley investiga el caso con la ayuda del robot humaniforme (de factura espacial) R. Daneel Olivaw.</p>
<ul>
<li><em>The Caves of Steel (Bóvedas de Acero)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>3221:</p>
<p>Se produce en Solaria, el más nuevo de los mundos espaciales, un asesinato. Baley lo investiga y resuelve con ayuda de Daneel. Durante las investigaciones conoce a Gladia Delmarre.</p>
<p>Algunos meses más tarde, Baley resolverá un conflicto entre dos matemáticos espaciales que Daneel le plantea.</p>
<ul>
<li><em>The Naked Sun (El Sol Desnudo)</em></li>
<li>«Mirror Image» («Imagen en un Espejo»)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>3223:</p>
<p>Primeros intentos de que salga una nueva ola colonizadora de la Tierra, desalentados por los espaciales. Algunos entusiastas (entre ellos Baley) se atreven a afrontar su agorafobia y salir de las ciudades como preparación a una posible salida al espacio.</p>
<p>Han Fastolfe, diseñador de R. Daneel y que apoya las pretensiones colonizadoras de la Tierra, se ve envuelto en un escándalo y llama a Baley en su ayuda. Este resuelve el asunto y, gracias a eso, Fastolfe puede prestarle su apoyo en sus intentos de que la Tierra envíe sus colonos.</p>
<p>Durante sus investigaciones Baley conoce a R. Giskard Reventlov, un robot que ha adquirido accidentalmente propiedades telepáticas y que se ha dado cuenta de que son sus congéneres quienes ahogan los anhelos de la humanidad y les llevan a la decadencia en la que están sumidos los mundos espaciales. La Tierra, ahogada en sí misma. no puede sobrevivir y los Mundos Espaciales, desvaneciéndose lentamente en la inacción, tampoco. Esto llevará a que Giskard, impelido por la Primera Ley de la Robótica forje un plan para salvar a la humanidad de su destrucción y asegurar su supervivencia. Este plan está basado principalmente en la colonización galáctica por parte de los terrestres.</p>
<ul>
<li><em>The Robots of Dawn (Los Robots del Amanecer)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>3225:</p>
<p>Los primeros colonizadores salen de la Tierra, entre ellos Bentley, el hijo de Elijah Baley.</p>
<p>Han Fastolfe visita el planeta para asegurar a los líderes terrícolas que los mundos espaciales apoyan sus deseos de emigración. Giskard, que le acompaña, modifica sutilmente algunas mentes terrestres para facilitar esa labor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>3228:</p>
<p>Elijah Baley emigra al primer mundo colonizado por los terrestres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>3254:</p>
<p>Muere Elijah Baley en el planeta al que emigró, que ha sido bautizado con su nombre, Baleymundo, y del que su hijo es el primer mandatario.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>3321:</p>
<p>Solaria deja de emitir en el espectro electromagnético, por lo que se supone que el mundo ha sido abandonado.</p>
<p>Los colonos de origen terrestre se han ido expandiendo por la galaxia, arrinconando cada vez más a los mundos espaciales.</p>
<p>Muerto el doctor Fastolfe y desaparecida con él su política de colaboración, una facción de los Mundos Espaciales intenta destruir a los colonos. Para ello, y sabedores de la gran influencia que supone la Tierra como mundo madre entre los colonos, planean destruir la vida en este planeta, de forma paulatina para que todo parezca natural y no pueda ser achacado a los espaciales: de esta forma, aumentan el índice de radiactividad específica de la corteza terrestre, que irá subiendo lentamente hasta convertir la Tierra en un mundo radiactivo.</p>
<p>R. Giskard y R. Daneel intentan evitarlo y, aunque no lo consiguen, comprenden que la victoria de los espaciales es pírrica: desaparecida la presencia de la Tierra como mundo místico, más un lastre que otra cosa, los colonos podrán desparramarse por la Galaxia sin impedimentos y los espaciales se irán hundiendo lentamente hasta desaparecer por completo.</p>
<p>Durante estos acontecimientos, Giskard es destruido, pero no antes de traspasarle sus habilidades telepáticas a Daneel, a quien deja encargado de su misión de velar por la humanidad. Giskard y Daneel, sabedores de que las Tres Leyes de la Robótica son incompletas, han desarrollado la Ley Cero: Ningún robot puede dañar a la humanidad o permitir por inacción que la humanidad sufra daño. Esa ley guiará la conducta de Daneel a partir de ahora.</p>
<ul>
<li><em>Robots And Empire (Robots e Imperio)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>3321-4000:</p>
<p>R. Daneel comienza a trabajar en la construcción de un imperio galáctico humano, sin robots. Considera, como R. Giskard, que estos no hacen sino ahogar al ser humano. Al mismo tiempo da los primeros pasos para la instalación de Gaia, una colonia en la que todo el planeta, desde la última piedra hasta los seres humanos son conscientes y forman parte de un todo. Es el primer paso para que la Ley Cero de la Robótica tenga alguna utilidad: la humanidad debe poder ser tratada como un todo homogéneo para que la Ley Cero pueda funcionar. Tanto el Imperio Galáctico como Gaia son dos ensayos en esa dirección.</p>
<p>A medida que la corteza terrestre se va volviendo radiactiva, la emigración hacia el espacio se hace masiva, aunque aún quedan núcleos de población que se niegan a abandonar el planeta natal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>4000-8000:</p>
<p>La humanidad se desparrama por la Galaxia. Los antiguos mundos espaciales, olvidados, siguen sumidos en la decadencia y van muriendo lentamente. Van naciendo algunos pequeños imperios que tratan de imponer su ley sobre el resto de los planetas: guerras y conflictos son inevitables, mientras se busca la estabilidad.</p>
<p>Daneel sigue trabajando en la sombra.</p>
<p>La Tierra ha ido aumentando lentamente su radiactividad específica y varios puntos de su superficie son ahora bolsas radiactivas letales para la vida. Hace tiempo que ha dejado de ser el mundo místico que fuera para los primeros colonos, aunque aún se la reconoce como lugar natal de la humanidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>circa 9000:</p>
<p>Nace la República Trantoriana, en torno a cinco planetas muy cercanos al núcleo galáctico. Por entonces es aún una nación sin importancia, aunque empieza a expansionarse con cierta rapidez.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>circa 10050:</p>
<p>En la Región Transnebular (más allá de la Nebulosa Cabeza de Caballo) nace el Imperio de Tyrann que rápidamente se va apoderando de territorios adyacentes. El sistema de Rhodia, mundo títere de Tyrann, planea una rebelión contra sus amos con el propósito de instaurar un gobierno parlamentario en esa región de la Galaxia.</p>
<p>La República Trantoriana, cada vez con más mundos bajo su control se convierte en la Confederación Trantoriana.</p>
<ul>
<li><em>The Stars, Like Dust (Polvo estelar)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>circa 10100:</p>
<p>La Confederación Trantoriana va adquiriendo cada vez más importancia en la Galaxia.</p>
<p>La Tierra apenas es ya recordada. Se ha convertido en un planeta sin importancia al que pocos visitan. Incluso su naturaleza de hogar original de la humanidad apenas es tenida en cuenta. Sigue creciendo la radiactividad de la corteza terrestre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>circa 10150:</p>
<p>El Imperio de Sark conquista el planeta Florina y somete a la población indígena. Se convierte en uno de los principales poderes económicos de la Galaxia, gracias a las plantaciones de kyrt de Florina, cuya fibra vegetal es utilizada en toda la Galaxia a causa de sus propiedades únicas: la planta solo se desarrolla en Florina, pese a los intentos de transplantarla a otros mundos.</p>
<p>La idea de la Tierra como hogar original de la humanidad ya no se recuerda prácticamente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>10400 / 1 Era Galáctica.:</p>
<p>La Confederación Trantoriana se convierte en el Imperio Trantoriano y Frankenn I es coronado emperador.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>circa 10500 / 100 E.G.:</p>
<p>El Imperio Trantoriano domina gran parte de los mundos de la Galaxia. En algún momento de los cien años anteriores ha absorbido la Tierra dentro de su territorio.</p>
<p>El sol de Florina está en estado prenova, lo que acaba con el monopolio Sarkita del kyrt. Trántor aprovecha la oportunidad para conquistar (aparentemente por su propio bien) ambos territorios. Antes de que el sol de Florina entre en estado de nova, se evacua el planeta.</p>
<ul>
<li><em>The Currents of Space (Las Corrientes del Espacio)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>11227 / 827 E.G.:</p>
<p>Joseph Schwartz aparece repentinamente trasladado varios miles de años al futuro.</p>
<p>La Tierra, un mundo arrinconado y empobrecido en el ámbito del Imperio, planea la destrucción de este. Con el paso de los siglos sus costumbres han ido derivando hacia un nacionalismo de corte casi religioso que les hace creerse superiores al resto de la Galaxia. Schwartz, quien ha adquirido habilidades telepáticas como consecuencia de un tratamiento para mejorar sus sinapsis cerebrales, logra detener la conjura y arranca de las autoridades imperiales una promesa de ayuda al planeta: limpiarán su superficie de radiación y, si no pueden, evacuarán a sus habitantes. Es muy posible que Schwartz fuera traído del pasado por R. Daneel y que fuera utilizado como instrumento por éste: incluso cabe dentro de lo probable que sus habilidades telepáticas le fueran proporcionadas por el robot.</p>
<ul>
<li><em>Pebble in the Sky (Un Guijarro en el Cielo)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>11000-21000 / 600-10600 E.G.:</p>
<p>El Imperio sigue creciendo. No es una vida tranquila: se producen guerras, rebeliones. Dinastías se suceden unas a otras y la transición no siempre es pacífica. Emperadores crueles ahogan la Galaxia, Emperadores ineptos amenazan con destrozarla. Pero también hay Emperadores capaces y relativamente honestos. Poco a poco, el Imperio va estabilizándose.</p>
<p>Mientras tanto, Trántor, la capital, ha ido creciendo hasta transformarse en un planeta-ciudad: toda su superficie está cubierta por cúpulas que no dejan pasar el sol, siguiendo de forma inconsciente el modelo de las antiguas Cuevas de Acero terrestres. Se convierte en un planeta de burócratas, técnicos, investigadores: un mundo de servicios. Terminará convirtiéndose en la yugular del Imperio: una frágil gema que, de ser aplastada, arrastraría a éste con él.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>22388 / 11988 E.G.:</p>
<p>Nacen Cleon I, último Emperador de la dinastía Entun, y Hari Seldon, responsable del desarrollo de la psicohistoria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>22410 / 12010 E.G.:</p>
<p>Cleon I es coronado Emperador.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>22431 / 12031 E.G.:</p>
<p>Hari Seldon acude a Trántor. Durante un simposio revela las bases de su psicohistoria, una ciencia que permitiría tratar a la humanidad de forma estadística y predecir (y modificar) su comportamiento futuro. Seldon está convencido de la inutilidad de esa ciencia, pues considera que las matemáticas implicadas en ella son demasiado complejas, así como la propia humanidad. Un oscuro personaje, Eto Demerzel, valido del emperador, le impulsa a que convierta la psicohistoria en una ciencia práctica. Tras varios intentos fallidos lo consigue, tomando la sociedad trantoriona (compleja y llena de grupúsculos) como un modelo válido sobre el que más tarde proyectar la sociedad galáctica. Demerzel se revela entonces como R. Daneel, quien necesita la psicohistoria para que la Ley Cero de la Robótica pueda tener alguna utilidad. Además, ha visto que el modelo de Imperio que ha triunfado es erróneo y está abocado a la decadencia y la muerte. Necesita la psicohistoria para modelar un futuro del que nazca un nuevo Imperio Galáctico más apropiado. Claro que ese es solo uno de sus planes.</p>
<ul>
<li><em>Prelude to Foundation (Preludio a la Fundación)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22439-22467 / 12039-12067 E.G.:</p>
<p>Durante ese tiempo Seldon, con la ayuda de Demerzel empieza a trabajar para establecer las bases de su Fundación. Él mismo se convertirá durante algunos años en Primer Ministro del Imperio, lo que le permitirá poner su poder al servicio del proyecto. Más tarde comenzará a colaborar con la Biblioteca Imperial y a infiltrar a algunos de sus hombres en ella como primer paso al proyecto. Se da cuenta de que para su Segunda Fundación necesita humanos con ciertas habilidades telepáticas; tras una larga e infructuosa búsqueda encuentra una pareja cuyos descendientes formarán el embrión de la Segunda Fundación.</p>
<ul>
<li><em>Forward the Foundation (Hacia la Fundación)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22467 / 12067 E.G.:</p>
<p>El momento decisivo ha llegado; con ayuda de sus colaboradores telépatas, Seldon hace que el Imperio destierre a la mayor parte de su equipo al planeta Términus, en la periferia de la Galaxia, desde donde deberán trabajar, sin saberlo, para minimizar el caos que seguirá al hundimiento del Imperio y preparar el nacimiento del Segundo Imperio, a través de la Fundación allí establecida. La mayor parte del equipo de psicólogos y todos los telépatas permanecerán en Trántor, desde donde velarán por el cumplimiento del Plan Seldon y la corrección de sus posibles fallos.</p>
<ul>
<li><em>Foundation (Fundación)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22469 / 12069 E.G. / 1 Era de la Fundación:</p>
<p>Muere Hari Seldon.</p>
<ul>
<li><em>Foundation (Fundación)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22517 / 12117 E.G. / 50 E.F.:</p>
<p>Los virreinatos de la periferia Galáctica se declaran naciones independientes y algunos de ellos amenazan Terminus. Salvor Hardin, primer alcalde de la Fundación, logra hacerles frente mediante una delicada argucia política y se prepara para extender sus tentáculos y comenzar la expansión política de Términus y, por tanto, de la Fundación. Esta es la primera de las Crisis previstas por Seldon para encauzar a la Fundación en una línea recta que con el tiempo, en unos mil años, lleve al establecimiento del Segundo Imperio Galáctico.</p>
<ul>
<li><em>Foundation (Fundación)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22547 / 12147 E.G. / 80 E.F.:</p>
<p>La Fundación controla parcialmente los reinos que la rodean, caídos en la barbarie, gracias a su tecnología superior, que proporciona a sus vecinos (envuelta en un ropaje seudo-místico), haciéndoles dependientes de ella. Intentan librarse de ese yugo que Términus les ha tendido, pero no lo consiguen y, finalmente, son completamente absorbidos por la Fundación, resolviéndose así la Segunda Crisis prevista por Seldon.</p>
<ul>
<li><em>Foundation (Fundación)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22622-625 / 12222-225 E.G. / 155-158 E.F.:</p>
<p>La Fundación ha ido extendiendo sus tentáculos lentamente, atrapando nuevos mundos con su ciencia revestida de religión. Sin embargo, esa política está empezando a revelarse como inútil y la mayoría de los reinos periféricos no sometidos a la Fundación miran a esta con recelo. El comerciante Hober Mallow (natural de Smyrno, uno de los antiguos reinos absorbidos por la Fundación) es consciente de esto y comienza a vender sus productos <em>per se</em> sin ningún tipo de parafernalia mística. Se enfrenta a sus enemigos políticos en la Fundación y se convierte de esta manera en el primer Príncipe Comerciante y el en primer Alcalde de Términus (y por tanto dirigente de la Fundación) no originario del planeta. Entretanto, la República de Korell ataca a la Fundación. Sin embargo, al cabo de unos meses de guerra, Korell se rinde: su economía depende enteramente de los productos que la Fundación le vende y la guerra le lleva al desastre económico. Así se resuelve la Tercera Crisis Seldon.</p>
<ul>
<li><em>Foundation (Fundación)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22685 / 12285 E.G. / 198 E.F.:</p>
<p>En el moribundo Imperio Galáctico aparece Bel Riose, un general fuerte que, respaldado por Cleon II, uno de los últimos emperadores fuertes, parece decidido a devolverle al imperio sus glorias pasadas. Se encuentra con la Fundación y parece a punto de derrotarla; sin embargo, la propia situación imperial hace que Cleon desconfíe de su general y lo llame a Trántor para acusarle de traición antes de que pueda completar su conquista. A partir de entonces el imperio se estanca sin remedio y la Fundación puede seguir expandiéndose. Al mismo tiempo, una oligarquía plutocrática se va haciendo con el control político de la Fundación, con lo que las diferencias entre las distintas clases sociales se agudizan. Es la Cuarta Crisis Seldon.</p>
<ul>
<li><em>Foundation and Empire (Fundación e Imperio)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22785 / 12385 E.G. / 298 E.F.:</p>
<p>Un curioso personaje conocido como El Mulo inicia su carrera conquistando algunos sistemas aislados y sin importancia. Poco a poco va extendiendo sus tentáculos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>22787 / 12387 E.G. / 300 E. F.:</p>
<p>Durante los últimos cien años la situación social en el seno de la Fundación se ha ido volviendo insostenible. El reparto de la riqueza es cada vez más desigual y los Alcaldes de Términus gobiernan como déspotas absolutos.</p>
<p>Los Comerciantes independientes planean aliarse con El Mulo para desencadenar una Guerra Civil que mejore las cosas en la Fundación. Creen que es la Quinta Crisis Seldon.</p>
<p>Sin embargo, cuando la imagen de Seldon aparece en la Bóveda del Tiempo para dar su predicción, esta es completamente errónea: no menciona para nada a un personaje de las características de El Mulo y divaga sobre temas que apenas tienen nada que ver con la verdadera situación.</p>
<p>Horrorizados, algunos personajes descubren que el Mulo es algo que no fue planeado por Seldon: un mutante capaz de modificar las emociones humanas. Gracias a eso consigue conquistar la Fundación, con lo que el Plan Seldon parece fracasar por completo. Luego, inicia la búsqueda de la Segunda Fundación, para aplastarla, pero es detenido en el último instante por la acción de una mujer. El Mulo, en lugar de tomar venganza sobre ella, la deja libre y regresa a su Imperio para gobernarlo, aunque no abandonará la búsqueda de la Segunda Fundación.</p>
<ul>
<li><em>Foundation and Empire (Fundación e Imperio)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22792 / 12392 E.G. / 305 E.F.:</p>
<p>El Mulo inicia una vez más la búsqueda de la Segunda Fundación, pero esta no permanece inactiva y traza un complicado plan para hacer creer al Mulo que les ha encontrado. El Plan tiene éxito y la amenaza del Mulo es neutralizada. Tras su muerte, su imperio se desmoronará (ya que no deja descendientes) y la Fundación volverá a existir. Sin embargo, el Plan Seldon ha sido seriamente dañado y la Segunda Fundación deberá encarrilarlo de nuevo. De hecho, ese es su propósito: son los custodios, los herederos intelectuales de Seldon, y su misión es proteger su Plan.</p>
<ul>
<li><em>Second Foundation (Segunda Fundación)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22861 / 12461 E.G. / 374 E.F.:</p>
<p>Kalgan, centro del antiguo imperio de El Mulo y ahora un poderoso reino independiente, amenaza a la Fundación. Sin embargo poco puede hacer ante la creencia, arraigada en casi toda la Galaxia, del destino manifiesto de la Fundación y pierde la guerra.</p>
<p>Mientras tanto, en Términus, un grupo de hombres pretende localizar y destruir la Segunda Fundación. Se sienten incómodos, pues han descubierto que la Primera es solo un instrumento y que es la Segunda quien realmente tira de las riendas. Finalmente, creen haber descubierto la Segunda Fundación y haberla destruido. Con ese sentimiento de triunfo sobre quien les manejaba por una parte, y de su destino imparable que sigue funcionando por otra, continúan adelante, convencidos de que dentro de seiscientos años establecerán el Segundo Imperio Galáctico. Eso era justo lo que había pretendido la Segunda Fundación, cuya existencia debía ser lo más secreta posible y que ha montado toda esa charada para volver al anonimato.</p>
<ul>
<li><em>Second Foundation (Segunda Fundación)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22985 / 12585 E.G. / 498 E.F.:</p>
<p>La Confederación de la Fundación domina ahora la mayor parte de la Galaxia, confiados en el Plan Seldon y su destino de fundar el Segundo Imperio. Golan Trevize, miembro del Consejo Municipal de Términus, piensa sin embargo que hay algo errado en todo esto. El Plan Seldon se está cumpliendo demasiado a la perfección y eso solo puede ser debido a que la Segunda Fundación aún existe y sigue velando por su cumplimiento.</p>
<p>Se embarca en una nave, dispuesto a encontrar la Segunda Fundación. Le acompaña Janov Pelorat, un historiador interesado en descubrir el lugar donde está la Tierra, el hogar original de la humanidad según las antiguas leyendas y cuyo emplazamiento se ha perdido a lo largo de los siglos.</p>
<p>Ambos se ven embarcados en una serie de aventuras que los llevan finalmente a Gaia, un planeta en el que todas sus partes (desde los seres humanos hasta las piedras) participan de una consciencia común. Gaia se rige por las Tres Leyes de la Robótica y fue fundada, hace más de quince mil, años por R. Daneel. Ha llegado el momento decisivo y piden a Trevize que tome una decisión por ellos: que la Primera Fundación venza y cree un Segundo Imperio abocado a repetir todos los errores del Primero; que lo haga la Segunda Fundación y cree un Imperio mentálico abocado a un callejón sin salida; que lo haga Gaia y cree una Galaxia consciente, como un gigantesco ser vivo del que los humanos serían una parte.</p>
<p>Trevize opta finalmente por Gaia y el plan comienza a ponerse lentamente en marcha. Durante estos acontecimientos, Trevize descubre que las referencias a la Tierra en la Biblioteca de Trántor han sido borradas. Queda fascinado por ese enigma.</p>
<ul>
<li><em>Foundation&#8217;s Edge (Los Límites de la Fundación)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>22986 / 12586 E.G. / 499 E.F.:</p>
<p>Trevize se embarca de nuevo, acompañado por Pelorat, en busca de la Tierra. Tras numerosas investigaciones la encuentra y descubre que su superficie, radiactiva, no puede albergar la vida. Durante su viaje aterrizan en Solaria, uno de los antiguos Mundos Espaciales y allí recogen un niño hermafrodita con el poder de manipular la energía con su cerebro.</p>
<p>Tras llegar a la Tierra se dirigen a la Luna y allí encuentran a R. Daneel. Lleva demasiado tiempo funcionando y necesita fusionarse con un humano para sobrevivir: el elegido es el niño solariano. Allí se revelarán entonces los verdaderos propósitos de Daneel: necesita que la Galaxia entera se transforme en un ser consciente. Hay otras Galaxias, quizá habitadas, y la humanidad debe estar preparada para su encuentro. El proyecto Gaia es, quizá, la única solución.</p>
<ul>
<li><em>Foundation and Earth (Fundación y Tierra)</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<div align=right><strong><span style="font-variant: small-caps;font-size: 13px; color: FFFFFF">&copy; 2011, Rodolfo Martínez</strong></span></div>]]></content:encoded>
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		<title>Némesis</title>
		<link>http://asimov.escritoenelagua.com/2011/06/20/nemesis/</link>
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		<pubDate>Mon, 20 Jun 2011 06:22:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodolfo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[52. Némesis]]></category>
		<category><![CDATA[La ciencia ficción de Asimov]]></category>
		<category><![CDATA[VII. La vuelta a casa]]></category>

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		<description><![CDATA[El compromiso de Asimov con Doubleday, su editor principal, es entregarle una nueva novela de ciencia ficción al año siguiente de Preludio a la Fundación. Y, por supuesto, debe ser una novela de la Fundación. Lo que les entrega, en &#8230; <a href="http://asimov.escritoenelagua.com/2011/06/20/nemesis/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El compromiso de Asimov con Doubleday, su editor principal, es entregarle una nueva novela de ciencia ficción al año siguiente de <em>Preludio a la Fundación</em>. Y, por supuesto, debe ser una novela de la Fundación.</p>
<p>Lo que les entrega, en su lugar, es una novela de futuro cercano, ambientada en los primeros tiempos de la colonización espacial y cuya protagonista es una niña que, en apariencia, es capaz de comunicarse con una estrella. La estrella, que dará título a la novela, se llama Némesis y se encuentra en un sistema solar cercano a la tierra al que un grupo de «colonos» han huido usando una técnica de viaje hiperespacial experimental. En la Tierra se los considera desertores y, posiblemente, los han dado por muertos.</p>
<p>Asimov usa en esta novela una técnica muy similar a la utilizada en la primera parte de <em>Los propios dioses</em>: comienza <em>in media res</em> y los capítulos en el presente narrativo se van alternando con otros que cuentan lo que ha pasado hace algún tiempo. De este modo, la historia avanza en dos frente temporales distintos que terminarán, tarde o temprano, confluyendo. Y, también como en Los propios dioses, Asimov pide disculpas a sus lectores por no narrar la historia de un modo lineal. De hecho, llega a decir, literalmente:</p>
<blockquote><p><em>(…) my stories write themselves, I&#8217;m afraid, and in this one I was rather appalled to find out that I was writing it in two strands. One set of events was taking place in the story&#8217;s present, and another set was taking place in the story&#8217;s past, but steadily approaching the present. I am sure you will have no trouble following the pattern, but since we are all friends, I thought I would let you know.</em></p></blockquote>
<p>Curioso modo de dar inicio a la novela, sin duda. ¿Realmente Asimov se fiaba tan poco del nivel intelectual del lector medio que tenía que avisarle de que la novela usaba abundantemente una técnica tan habitual como los <em>flashbacks</em>? Quizá haya algo de eso, pero sospecho que el motivo que lleva a Asimov a escribir algo así es un poco más complejo.</p>
<p>Durante todos estos años, tanto en su ficción como en sus trabajos de divulgación, ha desarrollado un estilo claro y preciso: limpio, sencillo sin ornamentos innecesarios y sin complicaciones estructurales. Y lo ha hecho deliberadamente, al menos en sus trabajos de popularización científica. Su meta es que cualquier persona que sepa leer, sin importar su nivel cultural, sea capaz de comprender los conceptos que describe en sus artículos.</p>
<p>Eso, piensa él, establece un pacto implícito entre autor y lector. Asimov se ha transformado en un tipo de escritor muy concreto y los lectores saben perfectamente lo que pueden encontrar cuando abren un libro suyo, ya sea ficción no. Así, cuando las necesidades narrativas lo llevan a apartarse de las directrices que se ha trazado él mismo, se ve obligado, como mínimo, a advertir al lector de antemano.</p>
<p>Podemos discutir si esa actitud por su parte estaba errada o no, pero para mí, al menos, no me cabe ninguna duda de que lo que lo lleva a realizar ese tipo de avisos es pura honradez personal, pura responsabilidad. Si siente que no puede cumplir el pacto no escrito que ha establecido con los lectores durante varias décadas de escritor profesional, no puede por menos que avisarles de ello.</p>
<p>Centrándonos en <em>Némesis</em>, podemos afirmar que la novela cuenta con una ventaja clara sobre sus trabajos anteriores: es la novela que le apetece escribir en ese momento, la que le pide el cuerpo. No la que quieren sus editores o buena parte de su público, sino la que quiere él.</p>
<p>Eso se nota a lo largo de todo el libro. Y, si bien es cierto que comparte con otras novelas de la época el defecto de un cierto sobredimensionamiento, no lo es menos que Asimov no tiene problemas en volvernos interesante la peripecia que narra, así como el escenario que en el que se desarrolla o los personajes que la viven.</p>
<p>No estamos ante una de sus mejores novelas, pero consigue alcanzar sin problemas el nivel (en cuanto a interés y agilidad narrativa) de sus trabajos de los años cincuenta. Eso, combinado con su actual madurez a la hora de tratar temas y situaciones a los que, treinta años antes, no se habría acercado (o lo habría hecho de un modo más vacilante y torpe), consiguen un resultado bastante satisfactorio y una novela mucho mejor rematada.</p>
<p>Lo que no consigue, evidentemente, son unas ventas comparables a las de la serie de la Fundación. La novela funciona bien comercialmente (es un Asimov, al fin y al cabo) pero sin el factor añadido de ser parte de su serie estrella no alcanza los niveles de ella.</p>
<p>De hecho, a menudo suele pasar desapercibida ente la producción novelística del Asimov de la última época. Lectores y críticos prestan cierta atención a sus novelas de Robots y de la Fundación, o incluso a su segunda parte de <em>Viaje alucinante</em>. Pero pasan sobre esta novela sin apenas reparar en ella.</p>
<p>Es una lástima porque, como hemos dicho, no es una mala novela. Y es, con todo, un trabajo mucho más honrado y personal  que otros trabajos de la misma época. Es, como hemos dicho más arriba, lo que a Asimov le pedía el cuerpo escribir. Y decidió, sin pararse a mirar más intereses que los puramente literarios, darse ese gustazo.</p>
<p>El resultado no decepciona. No deslumbra, es cierto. Pero, reconozcámoslo, hace tiempo que Asimov no deslumbra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div align=right><strong><span style="font-variant: small-caps;font-size: 13px; color: FFFFFF">&copy; 2011, Rodolfo Martínez</strong></span></div>]]></content:encoded>
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		<title>Los apócrifos: «El originista»</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jun 2011 05:56:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodolfo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apéndices]]></category>
		<category><![CDATA[Los apócrifos]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1989 se publicó Asimov y sus amigos en torno a Fundación (una mala traducción, a mi entender, del original Foundation’s Friends) donde se recogían textos de algunos de los más conocidos escritores de ciencia ficción del momento y en &#8230; <a href="http://asimov.escritoenelagua.com/2011/06/13/los-apocrifos-%c2%abel-originista%c2%bb/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En 1989 se publicó <strong>Asimov y sus amigos en torno a Fundación</strong> (una mala traducción, a mi entender, del original <strong>Foundation’s Friends</strong>) donde se recogían textos de algunos de los más conocidos escritores de ciencia ficción del momento y en el que se utilizaban las creaciones literarias de Isaac Asimov.</p>
<p>No sólo de la Fundación. De hecho, ni siquiera mayoritariamente: hay relatos de Susan Calvin, de Elijah Baley, de Wendell Urth… En realidad, las historias que se desarrollan estrictamente en el escenario de la Fundación son sólo tres.</p>
<p>El nivel del libro no es realmente excepcional. Este tipo de libros rara vez lo son. Contiene unos cuantos buenos relatos y bastantes prescindibles… y una pequeña joya. Algo que, sin temor a equivocarme, podría definir como un acto de amor.</p>
<p>Me refiero a «El originista», la novela corta que Orson Scott Card escribe como aportación al libro. Se trata de una historia que se desarrolla en los primeros años de la Segunda Fundación, donde se explora el modo en que nos vemos a nosotros mismos a través de las historias que nos contamos y que contamos a los demás. Y es, sin la menor duda, una pieza intensa, potente y llena de resonancias.</p>
<p>Card nunca ha ocultado su admiración por Asimov. En algún momento llegó a calificarlo como «el mejor prosista americano del siglo XX» y, sin duda, la influencia del ciclo de la Fundación se percibe con facilidad en la obra temprana de Card, ya desde sus primeros relatos de Capitol (que no deja de ser un trasunto de Trántor). Es una admiración sorprendente, a poco que lo pensemos (me resulta difícil encontrar dos personas de pensamiento vital más distintas y opuestas que Asimov y Card) pero que está ahí, que Card nunca ha negado y que, en este caso, le llevó a escribir una de sus mejores narraciones.</p>
<p>Algo muy poco frecuente. Pocas veces cuando un escritor profesional se adentra en el escenario de otro hace realmente algo de primera fila. Generalmente le falta el entusiasmo suficiente y acaba generando una pieza que, sí, tiene oficio, cumple las expectativas, pero que no deslumbra.</p>
<p>Pero Card afronta su trabajo, no como un profesional, sino como un fan enamorado de la tarea que ha emprendido. Y se nota: su texto rebosa pasión, intensidad y respeto y se alza con facilidad por encima del resto de los relatos incluidos en el libro. Es, desde luego, el mejor relato del volumen, pero también es una de las mejores narraciones de extensión media de Card. Además, sin traicionar en ningún momento las premisas asimovianas, se las apaña para hacer un relato netamente cardiano, para llevar las cosas a su terreno siendo al mismo tiempo fiel al original. «El originista» tiene todos los elementos característicos del Card de sus primeros tiempos (de cuando aún era un escritor interesante con cosas interesantes que decir) y en ningún momento fuerza las cosas para que el universo de Asimov encaje en sus intereses éticos y narrativos.</p>
<p>Card escribe una historia de Asimov sin dejar de ser Card en ningún momento. Y lo hace con pasión y de un modo brillante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div align=right><strong><span style="font-variant: small-caps;font-size: 13px; color: FFFFFF">&copy; 2011, Rodolfo Martínez</strong></span></div>]]></content:encoded>
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		<title>Preludio a la Fundación</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jun 2011 07:16:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodolfo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[51. Preludio a la Fundación]]></category>
		<category><![CDATA[La ciencia ficción de Asimov]]></category>
		<category><![CDATA[VII. La vuelta a casa]]></category>

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		<description><![CDATA[Un día, mientras sube en ascensor a su casa, un vecino le comenta a Asimov que siempre ha tenido curiosidad por saber cómo fue la juventud de Hari Seldon, cómo llegó a desarrollar la psicohistoria y, en suma, cómo fue &#8230; <a href="http://asimov.escritoenelagua.com/2011/06/06/preludio-a-la-fundacion/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un día, mientras sube en ascensor a su casa, un vecino le comenta a Asimov que siempre ha tenido curiosidad por saber cómo fue la juventud de Hari Seldon, cómo llegó a desarrollar la psicohistoria y, en suma, cómo fue el largo proceso que lo llevó, finalmente, a establecer dos Fundaciones para modificar el futuro que había previsto.</p>
<p>A Asimov la idea no tarda en resultarle interesante, se convierte enseguida en una derivación de su universo que no había previsto y que puede dar juego narrativamente. Además, le permite escribir una nueva novela de la Fundación sin tener que plantearse (ni plantear a los lectores) qué va a pasar tras <em>Fundación y Tierra</em>.</p>
<p>Así que, ni corto ni perezoso, se pone manos a la obra.</p>
<p>El resultado es <em>Preludio a la Fundación</em>, donde se nos narran las andanzas de un joven Hari Seldon por las calles de Trántor, perseguido por «los siniestros agentes del Imperio» que habría dicho George Lucas, espoleado por un oscuro personaje que parece tener contactos en todas partes para que convierta la psicohistoria en una ciencia práctica y deje de ser una ociosa especulación matemática, codiciado por diversas facciones políticas que quieren tener de su parte una herramienta predictiva que, por supuesto, prediga el futuro que a ellos mejor les convenga y ayudado por una joven historiadora que cada vez se irá implicando más en la búsqueda de Seldon.</p>
<p>En cada parada del camino asistimos a una sociedad distinta y Asimov se esfuerza en analizarla y volverla interesante a nuestros ojos. Es como si cada uno de los ochocientos sectores del planeta imperial fuera, en sí mismo, un planeta distinto, todos ellos con sus diversas peculiaridades.</p>
<p>De este modo, la novela se articula en tres partes, cada una de ellas relacionada con uno de los sectores que Seldon visita. A esto se unen un preámbulo en los terrenos del sector imperial (que sirve a modo de arranque de la historia y de presentación de personajes) y un clímax narrativo en el polo sur del planeta (donde la búsqueda llega a su final, el peligro se cristaliza y el misterio se resuelve). Así, estos cinco elementos estructurales tienen su reflejo en un elemento geográfico o, para ser más exactos, político.</p>
<p>Asimov usa una estructura sencilla, clara y dinámica para hacer que la historia avance: mantiene a su personaje en movimiento con el peligro permanentemente mordiéndole los talones y aprovecha para diseccionar distintas sociedades mientras va mostrando cómo éstas, y sus sistemas de creencias, afectan al  joven Seldon.</p>
<p>Cada parada en el camino es como una pequeña pieza en el rompecabezas, una nueva pista en el misterio que hay que resolver. Y éste no es otro que: ¿se puede convertir la psicohistoria en algo práctico?</p>
<p>Las distintas sociedades que los personajes principales visitan están bien construidas, así como sus rituales, su psicología y el modo en que afectan al comportamiento de sus individuos.</p>
<p>De este modo, del monumental y aparentemente apacible sector imperial, pasamos a un ambiente académico en la Universidad de Streeling, donde Asimov nos muestra un tipo de sociedad que conoce bastante bien.</p>
<p>De allí, nos dirigimos al sector de Mycogen, terriblemente aislacionista, enormemente elitista y que ha desarrollado una curiosa religión que no adora a dios alguno, sino que está basada en la pura nostalgia de un pasado mejor donde ellos eran la potencia hegemónica en la galaxia.</p>
<p>De Mycogen vamos a Dahl, sector proletario y conflictivo, contemplado con desprecio por el resto de Trántor y que, como pasa a menudo, es fundamental para que las necesidades enérgeticas del planeta sean atendidas.</p>
<p>Y, finalmente, llegamos a Wye, cuyo alcalde ha tenido, tradicionalmente, aspiraciones al trono Imperial y donde se nos presenta una sociedad militarista y aristocrática.</p>
<p>Cinco ambientes (si bien el primero y el último apenas son esbozados) por los que Hari Seldon irá pasando en algo que es, al mismo tiempo, búsqueda y huida y en cada uno de los que encontrará una pieza que le ayudará a responder afirmativamente a la pregunta planteada más arriba:</p>
<p>Sí, por supuesto que la psicohistoria se puede convertir en una herramienta práctica.</p>
<p>Y el problema, al menos uno de los problemas de la novela, es que cualquier lector sabe que la respuesta será positiva. Al fin y al cabo, sabemos por las historias originales de la Fundación, que Seldon ha sido capaz de predecir y alterar el futuro.</p>
<p>Por tanto, no existe incertidumbre alguna al respecto. Estamos seguros de que, de algún modo, al final de la novela Seldon sabrá que su herramienta matemática es eficaz. Por tanto, el interés de la historia no puede ir tanto por el camino de si el personaje tendrá éxito como de la forma en que llegará a su meta.</p>
<p>En ese aspecto, la novela es impecable. Como he dicho, cada pieza del rompecabezas es un elemento importante en el todo final, está bien dispuesto y va dando las pistas adecuadas que lleven a la siguiente etapa del viaje.</p>
<p>Sobre el papel, por tanto, <em>Preludio a la Fundación</em> tiene todos los elementos para ser una novela más que digna: su estructura es adecuada, los temas planteados en ella resultan interesantes y los distintos personajes y escenarios por los que éstos pasan están bien construidos.</p>
<p>Tiene, sin embargo, dos problemas no precisamente pequeños en lo que se refiere a los misterios que se van resolviendo a lo largo de su trama:</p>
<p>En primer lugar, como hemos dicho más arriba, cualquiera que haya leído la trilogía original de la Fundación sabe que Seldon tendrá éxito en su empeño.</p>
<p>Por el otro, los lectores que hayan leído <em>Robots e Imperio</em> y <em>Fundación y Tierra</em> experimentarán cualquier cosa menos sorpresa al saber que R. Daneel está detrás de toda la trama.</p>
<p>De ese modo, dos importantes elementos de intriga argumental dejan de serlo a las pocas páginas. Pese a todo, como hemos dicho, la novela contaba con suficientes elementos de interés (especialmente en lo que se refiere al escenario, a la forma en que se diseccionan las sociedades presentadas) para que el balance fuese positivo.</p>
<p>Sin embargo, muchas de sus páginas se acercan peligrosamente a una invitación al bostezo y el ritmo de la novela no consigue remontar el vuelo en ningún momento. Las conversaciones entre los distintos personajes (conversaciones que, antes, era rápidas, hacían avanzar la trama y daban información pertinente) son ahora morosas, pesadas, repetitivas.</p>
<p>Así pues, estamos ante el mismo problema que en <em>Fundación y Tierra</em>, por ejemplo: una historia que, con el estilo habitual de Asimov, habría dado para una ágil novela de doscientas o trescientas páginas, es alargada de forma innecesaria, se entra en detalles irrelevantes que no aportan nada y, en general, se inflan de forma artificial el argumento y la trama, con la consecuencia de que los elementos de interés (y los hay, y no son pocos) acaban siendo ahogados por la morosidad y una cierta pesadez narrativa.</p>
<p>El balance, por tanto, no termina de resultar positivo. Y, de nuevo, no podemos evitar pensar que es una lástima, que si Asimov no se hubiera rendido con tanta facilidad a ciertas necesidades comerciales habría logrado una novela mucho más compacta, bien llevada y redonda.</p>
<p>¿Le pasó eso por la cabeza en algún momento?</p>
<p>Es difícil responder a eso. Aunque el modo en que encara el siguiente proyecto de la Fundación podría llevarnos a pensar que sí, que se había dado cuenta de que estaba usando la fórmula narrativa inadecuada y que era necesario un cambio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div align=right><strong><span style="font-variant: small-caps;font-size: 13px; color: FFFFFF">&copy; 2011, Rodolfo Martínez</strong></span></div>]]></content:encoded>
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		<title>Los apócrifos: Crisis psicohistórica</title>
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		<pubDate>Mon, 30 May 2011 05:57:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodolfo Martínez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apéndices]]></category>
		<category><![CDATA[Los apócrifos]]></category>

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		<description><![CDATA[Estamos en el Segundo Imperio Galáctico. El interregno de treinta mil años que debería haber seguido a la caída del Primer Imperio se ha reducido a sólo mil gracias a las predicciones del Plan establecido por el Fundador y, bajo &#8230; <a href="http://asimov.escritoenelagua.com/2011/05/30/los-apocrifos-crisis-psicohistorica/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estamos en el Segundo Imperio Galáctico. El interregno de treinta mil años que debería haber seguido a la caída del Primer Imperio se ha reducido a sólo mil gracias a las predicciones del Plan establecido por el Fundador y, bajo el benévolo gobierno de los psicohistoriadores, la Galaxia ha conocido otros mil años de paz.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos encontramos, pues, ante una nueva novela del ciclo de la Fundación.</p>
<p style="text-align: justify;">¿O no?</p>
<p style="text-align: justify;">La capital del Imperio no se llama Trántor, sino Espléndida Sabiduría. La Primera Fundación no se estableció en Términus, sino en Límite. Nombres que conocemos por la serie original (Siwenna, Anacreonte, Kalgan) no son exactamente los mismos que recordamos. No fue el Mulo quien derrotó a la Primera Fundación, sino Cloun el Terco…</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué pasa aquí?</p>
<p style="text-align: justify;">Algo muy sencillo, en realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Kinsgbury ha escrito una novela de la Fundación, eso sin la menor duda. Sólo que es una novela que no cuenta con el beneplácito de los herederos de Asimov y, por tanto, se ve obligado a no usar los nombres originales. Así pues, desarrolla su peripecia en un escenario que cualquiera familiarizado con la Fundación reconoce sin problemas pero que, al mismo tiempo, no es el del todo el universo que recordamos. En general, los nombres se han alterado de un modo inteligente y, sobre todo, buscando el cambio mínimo para que recuerden lo bastante a lo originales, con la excepción tal vez de Trántor por Espléndida Sabiduría, que rechina un poco a lo largo de todo el texto.</p>
<p style="text-align: justify;">Kingsbury es un escritor extraño. Publica su primer relato en 1952, en plena Era Campbell pero, a lo largo de los años, apenas se prodiga. Su bibliografía, que se extiende entre 1952 y 2001, se reduce a seis relatos y tres novelas, una de ellas construida a partir de una novela corta previa. Una obra, por tanto, escasa y, al mismo tiempo, muy personal.</p>
<p style="text-align: justify;">Es evidente que Kinsgbury no es un profesional: no se gana la vida con la literatura (impartió matemáticas en una universidad canadiense hasta su jubilación) y conceptos como la presión del mercado le son ajenos. Escribe lo que quiere y cuando quiere.</p>
<p style="text-align: justify;">Eso, por supuesto, no le hace ni mejor ni peor escritor que otros que se ganan la vida con literatura. Pero desde luego sí que le permite el lujo de no tener que satisfacer las expectativas de nadie: ni de críticos, ni de lectores, ni de editores.</p>
<p style="text-align: justify;">Y un buen día le apeteció escribir una novela ambientada en el universo de la Fundación de Isaac Asimov.</p>
<p style="text-align: justify;">El resultado fue <strong>Crisis psicohistórica</strong>, que en nuestro país se publicó poco después que la Segunda Trilogía de la Fundación y utilizando un diseño de cubierta muy similar, en una maniobra comercial, como poco, discutible.</p>
<p style="text-align: justify;">La novela de Kingsbury es un artefacto curioso al que, sin duda, le sobran unas cuantas de sus más de seiscientas páginas. Una cierta contención y una menor prolijidad habrían tenido como resultado, tal vez, una narración mucho más ágil y lograda.</p>
<p style="text-align: justify;">Con eso y con todo, es bastante mejor que cualquier de las tres novelas de los «killer B’s», tanto en el plano literario como en el puro nivel de ideas y conceptos. Como artefacto especulativo <strong>Crisis psicohistórica</strong> remonta el vuelo y lo hace mucho más alto (y sin miedo alguno a estrellarse) de lo que Benford, Bear o Brin se atrevieron o pudieron.</p>
<p style="text-align: justify;">Como digo, no es una novela redonda. Pero consigue mantener el tono y el interés durante casi toda su extensión y aporta a la mitología de la Fundación una serie de elementos novedosos y arriesgados que la convierten, como poco, en una aportación extremadamente valiosa al escenario asimoviano.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, hace lo que Asimov siempre intentó en sus relatos de la Fundación y que los «killer B’s» no hicieron: llevar la historia un paso más allá, darle un vuelco al escenario, dinamitar las premisas y llevarlas a sus últimas consecuencias. En ese aspecto, <strong>Crisis psicohistórica</strong> es modélico. Lo es en su manejo de elementos creados en la saga original, en la incorporación de otros nuevos, en su inteligente aprovechamiento de los huecos en la trama establecida por Asimov para ir un paso más allá, en su hábil enhebramiento de lo escrito por el autor original en los años cincuenta con lo planeado por Kingsbury para la nueva novela.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante eso, uno sólo puede lamentarse de la miopía de los herederos de Asimov por no haberle permitido usar el escenario de la Fundación. Además, no puedo por menos que pensar que el Buen Doctor habría aprobado la novela de Kingsbury con bastante más entusiasmo que lo creado por los «killer B’s». <strong>Crisis psicohistórica</strong> es una novela que Asimov nunca habría escrito, que no habría podido escribir, pero que existe gracias a su obra, está llena de amor y fascinación por el escenario del que parte y, no sólo no lo traiciona jamás, sino que en todo momento asume las reglas del juego narrativo asimoviano y no se aparta de ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que, argumentalmente, no termina de ser del todo consistente con la serie unificada. Sin duda Kingsbury tiene en mente la trilogía original y prescinde de cualquier continuación, ya fuera escrita por Asimov o no. Pero eso no le resta nada de mérito o de validez a su trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">En resumen, <strong>Crisis psicohistórica</strong> es un trabajo honrado, casi siempre interesante y con momentos verdaderamente fascinantes. «Fan fiction», tal vez, como he oído comentar alguna vez. Pero eso no la hace peor novela que las escritas por los profesionales. Y, quizá precisamente por su condición de pieza de aficionado a un escenario que le fascina, se atreve a ir bastante más lejos que cualquiera de los profesionales que han transitado por él.</p>
<p style="text-align: justify;">En algunos casos, más lejos incluso que el propio Asimov.</p>
<div align=right><strong><span style="font-variant: small-caps;font-size: 13px; color: FFFFFF">&copy; 2011, Rodolfo Martínez</strong></span></div>]]></content:encoded>
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